#GAMBIAHASDECIDED

 

               Después de casi medio año desde que el dictador Yahya Jammeh abandonase el país con destino Guinea Ecuatorial, aún perduran las pintadas y grafitis con este lema en las paredes de las ciudades que más participaron y se movilizaron para lograr el cambio.

               No sería justo contarlo con mi visión occidentalizada de las cosas, por ello creo que a través de la historia de Batuwo, nuestro conductor, intérprete y gran amigo ya en Gambia, los hechos cobrarán mayor sentido.

               Después de seis años trabajando como profesor y ahogado por la necesidad económica de su familia, este joven gambiano que acababa de alcanzar la treintena empezó a trabajar en el taller mecánico de su hermano cerca de Serrekunda logrando hacer florecer rápidamente el negocio familiar.

              Los contratos firmados con algunos concesionarios de la zona y algunos particulares empezaron a dar sus frutos al pequeño taller y, según nuestro protagonista, esto provocó que la envidia de muchos vecinos empezase a desbordar.

               Los “espías callejeros” en la época del dictador se contaban en miles, lo que provocaba que, como ya hemos escuchado en testimonios de muchos gambianos, no se pudiera hablar de nada sospechoso ni contrario al régimen. Arriesgarse no era una opción donde la encarcelación y en muchas ocasiones la desaparición, eran el pan de cada día; así, el modo de actuar solo consistía en una captura en mitad de la noche levantándote de la cama sin dejar huella para que la comunidad no sospechase de tu ausencia.

              Uno de estos espías pudo ser el que, corrompido por la envidia, delatase al hermano de Batuwo de ir en contra del régimen. El problema: le llevaron preso. La solución: al tratarse de un delito falso (si es que puede llamarse delito), se le pondría en libertad al pagar 125.000 D a la policía y a las fuerzas del propio Jammeh.

            Arruinado, sin ningún fondo y con muchas deudas acumuladas, nuestro protagonista y su hermano ya en libertad, participaron en manifestaciones y revueltas pacíficas, llegaron incluso a llenar sus muros de redes sociales de mensajes de esperanza y democracia, mensajes de apoyo a Barrow.

             Efectivamente, la diplomacia y el buen hacer tanto de la CEDEAO (Comunidad Económica de Estados de África Occidental), como de Naciones Unidas o de las tropas del ECOWAS han sido claves en este cambio político; pero, sin duda, los protagonistas han sido todos los gambianos que, como Batuwo o su hermano que, cansados de vivir entre corrupción, violencia y miedo, se unieron para luchar y pelear por una democracia para su país, por sumar un atisbo de esperanza para los que ya habían pagado suficiente. Solo Sandeng, líder de la oposición, perdió la vida sin saber que esta misma sería la que haría caer a una dictadura consolidada y tremendamente cruel.

              

Nacho Pamíes Masso

Co-Responsable del Proyecto Educativo en Gambia

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